Mi experiencia tras miles de prompts: Los 10 errores que cometí con ChatGPT y cómo dominarlos en 2026
Cuando empecé a usar la inteligencia artificial hace unos años, mi primera reacción fue de asombro absoluto. Parecía magia. Sin embargo, después de integrar ChatGPT en mi día a día profesional y en mis proyectos personales, me di cuenta de una cruda realidad: la mayoría de las veces, si ChatGPT me daba una respuesta mediocre, la culpa era mía.
En 2026, la IA ha evolucionado drásticamente, pero los errores humanos siguen siendo los mismos. He pasado cientos de horas «peleándome» con la interfaz, analizando por qué una respuesta era brillante y la siguiente un desastre. En esta guía, quiero contarte desde mi propia experiencia cuáles son esos errores que merman tu productividad y cómo he aprendido a convertirlos en oportunidades para sacar resultados de nivel experto.
El día que entendí que ChatGPT no es Google
Mi mayor error al principio fue tratar a ChatGPT como un buscador. Le hacía preguntas cortas, esperando que «adivinara» lo que yo tenía en la cabeza. Pronto aprendí que, mientras Google te ofrece opciones para que tú elijas, ChatGPT intenta construir una respuesta basada en lo que tú le pides. Si le pides poco, te da poco.
Aquí te detallo los fallos que más me costó corregir y que hoy considero fundamentales para cualquier usuario serio.

1. El pecado de la ambigüedad: Aprender a dar contexto
Recuerdo una vez que le pedí: «Escribe un artículo sobre café». El resultado fue un texto de Wikipedia, aburrido y sin alma. Fue entonces cuando comprendí que la IA necesita fronteras.
Mi aprendizaje: Ahora utilizo siempre el marco de trabajo que llamo «La Triple C» (Contexto, Canal y Criterio).
- Contexto: ¿Quién soy yo y a quién le hablo?
- Canal: ¿Es para un hilo de X, un post de blog o un informe técnico?
- Criterio: ¿Qué tono quiero? ¿Qué puntos son innegociables?
Si no defines el terreno de juego, ChatGPT jugará por todo el campo y se cansará pronto, dándote generalidades que no sirven para nada.
2. La trampa de las «alucinaciones» y la fe ciega
He visto a compañeros de profesión confiar ciegamente en fechas o citas legales que ChatGPT se inventó con una seguridad pasmosa. A esto se le llama «alucinación». En una ocasión, me dio una cita de un libro que nunca existió, pero sonaba tan coherente que casi la publico.
Cómo lo gestiono ahora: He adoptado una mentalidad de «confía, pero verifica». Uso la IA para estructurar el pensamiento y redactar, pero los datos fácticos los aporto yo o los verifico en fuentes primarias. En 2026, uso prompts como: «Redacta el argumento, pero deja un espacio entre corchetes [VERIFICAR DATO] cada vez que menciones una cifra específica».
3. Dejar que la IA «asesine» tu vocabulario técnico
Como apasionado de la tecnología y el café de especialidad, sé que las palabras precisas importan. Al principio, dejaba que ChatGPT resumiera mis notas, y me encontraba con que cambiaba términos fundamentales por sinónimos comunes.
En un blog profesional, esto te quita toda la autoridad. Si hablas de «ratios de extracción» en café y la IA lo cambia por «cantidad de agua», pierdes al lector experto.
Mi solución: Obligo a la IA a respetar un glosario. Mi prompt suele empezar así: «Utiliza estrictamente la siguiente terminología y no busques sinónimos para estos conceptos…».
4. El error de «un solo disparo» (Single-shot prompting)
Muchos usuarios escriben un prompt, reciben la respuesta, y se van. Yo hacía lo mismo. Pero los mejores resultados los he obtenido mediante la iteración.
ChatGPT funciona mejor cuando el proceso es conversacional. Es como esculpir una estatua: el primer prompt es el bloque de piedra, los siguientes son los golpes de cincel que definen la forma.
5. Ignorar el límite del «olvido» en textos largos
Aunque las ventanas de contexto en 2026 son enormes, la IA sigue teniendo un «sesgo de recencia»: le da más importancia a lo último que has dicho y tiende a olvidar los detalles del principio de una conversación muy larga.
Mi truco personal: Cuando trabajo en proyectos extensos, cada 5 o 6 prompts le pido: «Resume lo que hemos acordado hasta ahora y los puntos clave que debemos mantener». Esto refresca su memoria y mantiene la coherencia del proyecto.
Profundizando en la técnica: La importancia del Rol
Uno de los descubrimientos que más cambió mi forma de trabajar fue la asignación de roles. No es lo mismo pedirle a la IA que «escriba un texto» que pedirle que actúe como «un editor senior de una revista tecnológica con 20 años de experiencia».
Cuando le asignas un rol, ChatGPT ajusta su redacción, su vocabulario y la profundidad de sus análisis. Yo siempre le doy una identidad antes de empezar cualquier tarea compleja.
Tabla comparativa: Mi evolución como usuario
| Error que cometía | Lo que aprendí (2026) | Resultado obtenido |
| Pedir resúmenes de libros enteros de golpe. | Resumir por capítulos para no perder matices. | Análisis mucho más profundos y detallados. |
| Copiar y pegar el texto directamente al blog. | Usar la IA para el primer borrador y editar el 40% yo. | Contenido original que Google no marca como spam. |
| No usar archivos adjuntos (PDFs). | Subir documentos originales para que la IA trabaje sobre datos reales. | Cero alucinaciones y precisión total. |
| Usar un lenguaje demasiado formal siempre. | Pedirle que use analogías y un tono conversacional. | Mayor conexión con mi audiencia real. |
La delgada línea entre la ayuda y la «trampa» académica
Desde mi experiencia, el mayor error ético (y que Google detecta fácilmente) es usar la IA para sustituir tu pensamiento en lugar de potenciarlo. Si dejas que la IA escriba todo por ti, tu blog acabará pareciendo una granja de contenido más.
Mi metodología de trabajo actual:
- Ideación: Uso ChatGPT para hacer lluvia de ideas.
- Estructura: Le pido que me sugiera un índice o un orden lógico.
- Redacción asistida: Le pido que redacte secciones difíciles de explicar.
- Toque humano: Reescribo párrafos enteros, añado mis propias anécdotas (como aquella vez que casi publico un dato falso) y le doy el tono que solo yo tengo.
Consejos avanzados que me hubiera gustado saber antes
El uso del «Modo Voz» para aprender
En 2026, el modo voz de ChatGPT es casi humano. Lo uso para mis sesiones de estudio activo. Le digo: «Voy a explicarte cómo funciona la molienda del café, escúchame y cuando termine, dime qué conceptos he omitido o cuáles he explicado mal». Esta es la forma más potente de aprender que he encontrado jamás.
No subestimar el formato de salida
Otro error común es aceptar el texto plano que te da la IA. He aprendido a pedirle que me entregue la información en tablas, código Markdown, listas de verificación o incluso en formato de guion de vídeo. Esto me ahorra horas de maquetación posterior.
La importancia de los Prompts en Cadena (Chain of Thought)
Si le pides a la IA que resuelva un problema complejo directamente, suele fallar. Si le posibilitas que «piense paso a paso», su razonamiento lógico mejora exponencialmente. Yo suelo incluir siempre la frase: «Razona tu respuesta paso a paso antes de darme el resultado final».
Conclusión: La IA es el espejo del usuario
Tras años usando esta tecnología, he llegado a la conclusión de que la inteligencia de la respuesta es proporcional a la inteligencia de la pregunta. ChatGPT no va a quitarle el trabajo a nadie que sepa usarlo bien; al contrario, va a elevar el techo de lo que somos capaces de crear.
Si evitas estos 10 errores que yo cometí, dejarás de ver a la IA como un juguete y empezarás a verla como lo que realmente es: la extensión más poderosa de tu propia mente que jamás hayamos tenido.